Sé que no estabáis echando de menos, ¡Ahí vamos!
El sábado fue como siempre, salimos, bebimos, nos emborrachamos, vimos viejos amigos, triunfamos y morimos. Las copas demasiado baratas y D aprovechó para hacer amiguitos extracomunitarios, que siempre le cunden...
El resto de la semana ha habido un poco de todo, bolsas de basura volando desde la ventana de casa (nueva ruta de basuras, comunicación directa salón-contendor), A yendo a la biblioteca todos los días con D u O hasta que hoy se alineraron los planetas y fuimos los tres juntos por vez primera a la biblioteca, hasta D se arriesgó a meterse en una barberia de las de toda la vida y se despojó de aquella melena que solía planchar los sábados antes de salir... Y tenemos una profesora de endocrino que se hace la graciosa y probablemente sea jefa de Bizancio.
También hemos desarrollado nuestras dotes culinarios hasta llevar los huevos estrellados a su punto más puro (en la foto también se pueden observar el alicatado sesentero de la cocina).
Y dejaremos aparte el rollo de conseguir unos rotuladores en esta puñetera ciudad... 8 papelerias, dos librerías, el Corte Inglés, 3 kioskos y dos chinos.... ¡¡Y nada!! Una llamada a casa y a los diez minutos un mensaje que decía "misión cumplida".
Los niños de Oviedo habrán sido obligados a ver pelis de Woody Allen (las malas), pero no han tenido infancia, ya que una infancia no es infancia sin rotuladores CARIOCA.