Lo que me ha recordado que olvidé comentar lo que vivimos el sábado en el Green. No entraré en detalles, porque fue todo un esperpento, pero allí estábamos los tres, agarrados a la barra, viendo como nuestros invitados y demás familia dejaban su dignidad por las inumerables esquinas e incluso la gogotera que tiene el bar. Nos vimos a pedir unas cuantas copas más, porque la degradación a la que se sometieron sobrepasó, por norma general, los límites aceptados.
La lavadora sigue rota. Hoy vino Lupus' mother y dijo eso de "esto va a ser la correa", que debe ser como la bujía pero a nivel de lavadoras. A ver si ahora somos capaces de contactar con el servicio técnico...
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