Llegó el sábado, segundo simulacro (omitiremos comentarios sobre resultados) y con ello la huída de Oviedo. Antes tuvimos tiempo para acercarnos al Mercadona al estilo grenoblois mientras A cogía el bus rumbo al este. Llenamos nuestro carro lanzándonos a por las latas Hacendado, la mejor forma de sobrevivir: lunes lentejas a la riojana, martes cocido madrileño, miélcoles alubias a la jardinera, jueves guisantes, viernes garbanzos a la hortelana y para el sábado unas albondiguitas... Y a la cajera le cundió mucho nuestra forma de hacer las cosas
- ¿Coche en el parking?
- No
- ¿Quereis bolsas?
- No, deja, tenemos ahí las maletas.
Y con la lluvia cogimos el bus dirección norte donde M y Bizancio nos brindaron una entretenida noche de sábado y tarde de domingo. Volvimos a salir, la ginebra aún causa estragos, conocimos a los coleguitas de Bizancio (los cuales nos informaron que el tipo de cristal de la ventana de la ducha deja ver más de lo que nosotros pensábamos....), tomamos unas copas con la hermana y la prima de D y desayunamos en el bar Laredo unas cañitas con el esbirro de Bizancio, su estudiante de prácticas del verano, que le mete fichas...
Vuelta a Oviedo, mañana es lunes.
jo, desayunar en el bar laredo es básico! :)
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